Compartir

CANELA FINA/ Nestora y Cassez: ambas libres sin ser inocentes Por Rubén Cortés

CANELA FINA

Nestora y Cassez: ambas libres sin ser inocentes

Por Rubén Cortés

 

Escapar hacia adelante (exhibiendo una falsa inocencia) no pareciera buena estrategia de Nestora Salgado, comandanta de un grupo paramilitar de la sierra de Guerrero, que tenía cárceles particulares y daba trato a sus prisioneros como el del régimen de los Jemeres Rojos de Camboya.

Después de que Meade la llamó secuestradora en el segundo debate presidencial, la próxima senadora plurinominal por Morena armó un revuelo mediático para publicitar su inocencia. Sin embargo, el revuelo sólo ha servido para que quienes no conocían su historial… lo conozcan.

Por ejemplo, que Nestora era jefa de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, bajo el argumento de que Olinalá pertenece al mapa de Usos y Costumbres de Pueblos Indígenas. Sin embargo, Olinalá no figura en esa categoría que permite a los pueblos tener su propia autoridad.

Nestora secuestró al menos a 39 personas, por quienes exigía rescate, y las mantenía en una cárcel particular llamada El Paraíso, donde encerraba a los pobladores que no le daban dinero y los obligaba a realizar trabajos forzados, como esclavos, al estilo de la China de hoy y la Camboya de Pol Pot.

Sus prisioneros dormían en el piso y tenían que defecar en botes de plástico partidos por la mitad; eran obligados a cargar piedras de las seis de la mañana a las siete de la noche y los alimentaban con tres cucharadas de frijoles al día, mientras hombres armados los vigilaban.

“Soy la comandante Nestora Salgado. A cambio de la libertad de su hija me tiene que entregar la cantidad de cinco mil pesos. Cuando me entregue esa cantidad, yo le entrego a su hija”, dice en una grabación contenida en los expedientes policiales DGAP/136/3013 y TAB/FRZA/018/2013.

Después de ser capturada y apresada, la próxima senadora de Morena quedó libre por fallas en el debido proceso, ya que es ciudadana estadounidense y las autoridades, al detenerla, incumplieron la ley al dejar de notificar su arresto al consulado de Estados Unidos.

El embrollo judicial que salvó a la comandanta lo explica muy bien la exministra Olga Sánchez Cordero, al referirse al caso de la secuestradora francesa Florence Cassez, quien fue liberada por lo mismo que Nestora: las autoridades no avisaron al consulado francés.

La entonces ministra Sánchez Cordero aclaró que la libertad de Cassez no demostraba su inocencia, pues, para liberarla, la Suprema Corte de Justicia de la Nación analizó la violación a los derechos de la ciudadana francesa, no su inocencia o culpabilidad.

De todos modos, a la comandanta le restan tres audiencias: la primera de éstas es en junio, aunque en pocos meses gozará de fuero constitucional, lo cual, al igual que en el caso Cassez…

Es una burla a las víctimas.

Dejar un Comentario